En 1949 Borges hablaba del aleph: una pequeña esfera tornasolada de casi intolerable fulgor, de dos o tres centímetros de diámetro, con todo el espacio cósmico en su interior, sin disminución de tamaño. Cada cosa en su interior era infinita, porque era visible desde todos los puntos del universo.
¿Qué es una ciudad? No soy ningún experto en el tema, eso es evidente. Ni creo necesaria -ni posible, por mi parte- una respuesta histórica, exacta y completa. Una aproximación muy ligera, y excelente, podemos encontrarla en el CyberSchoolBus de la ONU. Ya, es para niños. Pero dada la envergadura del tema, o nos centramos en lo básico, o no avanzamos.
La cuestión es la siguiente: una ciudad es, a día de hoy, un entramado que representa, a escala, todas las estructuras sociales en las que está inmerso un ser humano. Una ciudad tiene su gobierno (ayuntamiento y delegaciones locales de administraciones superiores), su sistema educativo (guarderías, colegios, institutos, universidades), su tejido empresarial, su sistema -ejem- defensivo (policía/s), sus selecciones deportivas (clubs, equipos), sus confesiones religiosas… para qué seguir.
Al mismo tiempo, nos encontramos con que los cambios sociales que a todos nos afectan surgen en este entorno. Sí. En alguna ciudad se puso de moda eso tan ridículo de… hay miles de ejemplos. Han sido ciudades las que han iniciado revoluciones. Y, desde luego, son las ciudades las que favorecen los cambios. A más ciudad, más cambio. Catalizador en estado puro.
Resulta (lo explicaron de maravilla en el Forum) que en 20 años, el 60% de la población mundial vivirá en ciudades. A día de hoy ya hemos superado el 50%. En 2015 se calcula que existirán 358 ciudades con más de un millón de habitantes. De ellas, 27 serán megápolis con una población de más de 10 millones de almas. Ah, un detalle sin importancia: 10 de éstas podremos localizarlas en Asia. ¿Alguien por ahí tiene conocimientos avanzados de japonés, chino-mandarín o indio?
Su crecimiento en número, población, complejidad… genera un conjunto de retos absolutamente impresionantes. Desde una perspectiva estratégica, la tarea es inmensa. ¿Acaso es posible aplicar tal concepto a un ente de este tipo? En principio, un plan estratégico debe contar con elementos o herramientas controlables. Planes estratégicos sobre ciudades los hay a patadas. Pero, ¿puede definirse y orientarse, globalmente, el devenir de una ciudad? No lo sé. Y, de todos modos, ese es otro tema. Pero, desde luego, sí cabe hablar de acciones estratégicas puntuales. Ojo, lo puntual para una ciudad pueden ser cinco, diez años. Y si no, que se lo digan a Zaragoza, Valencia o Madrid.
Desde un enfoque tecnológico, por contra, la situación es bien distinta. Las responsabilidades distribuidas, las iniciativas poco estructuradas pueden dar lugar a logros difícilmente alcanzables en otros ámbitos. Así, tiene sentido hablar de acciones tecnológicas a cargo de la administración (que, dicho sea de paso, deberían enmarcarse dentro de algún plan bien organizado). Y también podemos encontrar iniciativas particulares o comunitarias que están, de hecho, cambiando la realidad del ámbito urbano.
Redes wireless, geoposicionamiento, redes sociales, turismo digital, e-sanidad, educación, entretenimiento electrónico… todo lo tecnológico tiene su reflejo -localizado- en el ámbito municipal. No olvidemos, de hecho, que los urbanitas pasamos el 90% de nuestra vida en un entorno de unos pocos kilómetros cuadrados. Más nos vale pensar en el modo de que, en esa zona, la vida sea mejor. Y, sobre todo, más les vale darse cuenta de la importancia de esto a los que nos ofrecen servicios. Algunos ya lo están haciendo, desde luego.
En definitiva, la realidad ciudadana es, de hecho, tan rica y tan compleja como la que podamos encontrar a niveles superiores en la sociedad. Es un reflejo, un fractal, un aleph.
Y aquí hablaremos un poquito de todo esto.